¿Elevados niveles de colesterol? ¡Come huevos!

¿Elevados niveles de colesterol? ¡Come huevos!


Han llegado los resultados de la analítica. Nos encontramos ante ellos con una sensación de abismo y desorientación. Los niveles de colesterol han salido altos. Necesitas que te digan qué hacer, qué comer, cómo solucionarlo. ¿quieres conocer cómo combatir al que llaman asesino silencioso? Espero que estas líneas te aclaren las ideas.

El colesterol ha sido sin duda uno de los grandes estudiados en el campo de la nutrición, endocrinología, etc. y por tanto es él quien más datos ha generado, dando lugar a recomendaiones dietéticas no del todo correctas.

El vaivén de recomendaciones dietéticas de distinto signo es continuo para un mismo objetivo, patologías, etc. Ha ocurrido con la nutrición y dietética en general, declarando la guerra a las grasas diseñando campañas confusas  llevando a la población a confusión y errores como pasar hambre para adelgazar. Pero también ocurre con las recomendaciones específicas para patologías o situaciones como la que hoy nos ocupa.

¿Ingesta de colesterol en la dieta implica niveles altos del mismo en sangre?

Los huevos, veneno. Es el primer enemigo a batir. Desde hace años se ha considerado que la ingesta de colesterol en la dieta está directamente relacionada con los niveles de colesterol. Por tanto, bastaría con un vistazo a una tabla de composición de alimentos para tachar y eliminar de nuestra dieta los alimentos ricos en colesterol. Pero, la realidad es mucho más compleja, hay estudios que desconectan completamente la ingesta de alimentos ricos en colesterol, concretamente huevos, con los niveles del mismo en la dieta. Es más hay quien ha hipotetizado sobre el hecho de que la ingesta de colesterol proveniente de la dieta inhibe la síntesis de novo de colesterol, es decir, nuestro organismo deja de producirlo (recordemos que el colesterol tiene muchísimas funciones vitales en nuestro metabolismo) al obtenerlo de la dieta.

Numerosos estudios han analizado los niveles de colesterol en personas con enfermedad cardiovascular no encontrándose relación alguna entre niveles de colesterol LDL (el que llamamos malo) y su enfermedad. No me atrevería a decir que ello exime de culpa al colesterol pero sí diría que no es el único culpable.  

Los azúcares que debes consumir

Los triglicéridos, otro tipo de grasas que recorren la sangre, parecen tener una gran relación con los niveles de colesterol. Disminuyendo este tipo de grasas circulantes en sangre disminuimos los niveles de colesterol. Y la disminución de dichos niveles se realiza con una disminución en la ingesta de azúcares y alcohol. Pero sobre todo de azúcares.

La mayoría hemos crecido en el campo de batalla apuntando al enemigo “grasa” resultando este ser el enemigo equivocado dando protagonismo a los hidratos de carbono, haciendo de nuestra dieta un altar para azúcares sencillos, panes refinados, cereales de desayuno ricos en azúcares, etc.

Una ingesta de alimentos como frutas, verduras, hortalizas, legumbres y cereales integrales, aportan cantidades de fibra capaces de secuestrar a nivel del colon (último tramo del tubo digestivo) el colesterol que queda como residuo final de las sales biliares (encargadas de la digestión de las grasas en el intestino) tras la digestión. Dicho colesterol es reabsorvido en ese último tramo del intestino para volver al hígado donde servirá como materia prima para sintetizar nuevas sales biliares. Si éste es secuestrado y eliminado por las heces el hígado debe buscar otra fuente de colesterol para la síntesis de nuevas sales biliares. ¿De donde? de donde haya, del colesterol circulante en sangre, por lo que disminuyen los niveles en la misma.

Las grasas en la dieta

Uno de los problemas de la enfermedad cardiovascular es el carácter inflamatorio de nuestros tejidos. Unas arterias inflamadas facilitan la adherencia de las partículas de colesterol a sus paredes. Esto desencadena la respuesta inmunológica frente a ese complejo colesterol-pared arterial, explicado a grosso modo, haciéndola más dura y rígida y creando así la temida placa de ateroma que obstruye el paso de la circulación o aumentando el riesgo de desprendimiento de esa placa creando un trombo.

Desinflamemos pues, con antiiflamatorios naturales como los contenidos en las grasas de aceite de oliva, frutos secos. Las grasas no son el enemigo

Por tanto, la lógica recomendación, sigue un a dieta pobre en azúcares simples (azúcar, panes blancos, bollería, dulces, galletas, etc.) rica en azúcares complejos y buena cantidad de fibra (frutas, verduras, hortalizas, legumbres) y por supuesto alta en grasas vegetales y óptima en proteínas (carnes, pescados y huevos) enlace a cantidad de proteínas diaria.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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