Las calorías no existen. No a la nutrición minimalista.

Las calorías no existen. No a la nutrición minimalista.


¡Cuánto daño han hecho las calorías!

Pero no en el tejido adiposo de tantas personas con sobrepeso u obesidad que encontramos cada día, si no en las mentes de los consumidores. Mentes que han sido manipuladas y maleducadas para ir en busca del alimento acalórico, “light” o 0,0, zero o cómo se le ocurra al iluminad@ de turno de un departamento de marketing.

Ese adiestramiento nos ha convertido en “cazacalorías” y en una sociedad completamente inútil a la hora de intentar llevar una dieta sana. Ahora, los nutricionistas, médicos o sanitarios que nos dedicamos a la intervención nutricional de las personas que quieren tener una vida sana nos afanamos cada día más en desmontar toda esa montaña de absurdeces que la industria alimentaria ha ido construyendo alrededor de algo tan sagrado como son los alimentos.

Dicho esto, hoy la he tomado con las calorías, para los amigos, Kcal. Y me ha venido a la cabeza después de una jornada larga de trabajo donde paciente tras paciente (se habrán puesto de acuerdo) sugerían insistentemente que les bajara el aceite de oliva de sus respectivas dietas, si no lo habían hecho ya sin previo consentimiento de su nutricionista, alegando que ¡¿para qué tomar tantas calorías?!

Así nos han educado nutricionalmente. Lo llamo la “Nutrición minimalista” es decir, cuanto menos comas mejor. Implantada en nuestros cerebros desde muy pequeñitos, desde que vemos y entendemos el primer anuncio de cualquier tipo de alimento “bajo en calorías”.

¿Bajo en calorías? bueno ¿y qué? Información completamente irrelevante. La base de una buena intervención de la nutrición de una persona con el objetivo de disminuir su peso corporal o el objetivo que se determine es utilizar los alimentos como herramientas que aportan la cantidad de nutrientes necesarios, repito, NUTRIENTES, no calorías.  

Lo importante, lo que se utliiza como herramienta de modificación e impacto de la nutrición de las persona no son las calorías si no la procedencia de las mimsas.  Es lo que los nutricionistas llamamos “perfil calórico” . Esto es, en qué proporción participan los nutrientes,  hidratos de carbono, proteínas o grasas en el tottal de la energía del día

El problema de la obesidad no radica en un exceso de grasas en la dieta o calorías de la misma sino en el excesivo protagonismo o participación que han tenido los hidratos de carbono en el aporte de las energía del día.

A modo de ejemplo, siempre me gusta preguntarle al paciente primerizo: ¿qué engorda mas, el pan solo o el pan con aceite y jamón? la respuesta parece evidente, y así me lo hacen saber: Está claro, el bocata de jamón. Respuesta previa a la cara de sorpresa cuando les digo: No es así, a pesar de aportar más energía, la energía del bocadillo de jamón viene aportada en un porcentaje mejor por los hidratos de carbono (puesto que también participan las proteínas del jamón y la grasa del aceite de oliva) que en el caso del pan solo. El metabolismo (lee entendiendo a la insulina), en el segundo caso responde con menor intensidad frente a los carbohidratos que en el caso de solo un bollito de pan. Igualmente ocurre con una pieza de fruta frente a una pieza de fruta con yogur y frutos secos. Espero que ya entiendan que la segunda opción es la correcta. 

Señoras, señores, cambien el chip!! El problema no son las calorías, no son las grasas, es la falta de energía, la poca (o a veces mucha) que se aporta principalmente por parte de los azúcares o hidratos y, para colmo aportándola de golpe en 2 o 3 veces al día. Esto crea una sociedad llena de cuerpos supervivientes metabólicamente, lo que genera sobrepeso, inflamación, acúmulo de grasas, cansancio, etc. Pongamos en off el modo supervivencia, alimenta tu cuerpo, alimenta tu salud!

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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