Me siento hichad@. La dieta para la Dispepsia Funcional

Me siento hichad@. La dieta para la Dispepsia Funcional


Los síntomas descritos por la sensación de hinchazón abdominal, plenitud a nivel gástrico y la percepción de digestiones pesadas e inconclusas a pesar de haber ingerido no mucho volumen de alimento, se agrupan con el término de Dispepsia.  Cuando ésta no tiene un origen definido o no se ha estudiado en profundidad la causa de la misma, persiste más de 3 meses en el tiempo y no mejora con la defecación o no está relacionada con el intestino o colon irritable, se le pone el apellido de Funcional.

Desde el punto de vista médico hay un varios cajones desastre que incluyen varios tipos de dispepsias, pero en la práctica y experiencia en clínica afirmaría que hay dos tipos de dispepsia, no entraremos en nomenclaturas, pero, a groso modo distinguiremos entre la dispepsia que cursa con ardor y redujo gastroesofágico, y la dispepsia que cursa con hinchazón abdominal.

Con respecto a la primera, suele tener un origen bacteriano, con infección por E. Coli y su tratamiento suele ser farmacológico, además de las medidas higiénicas y dietéticas propias de la prevención de la pirosis o “quemazón de la boca del estómago” y reflujo, dentro de las cuales está la limitación en la ingesta de grasas saturadas, hábitos posturales como el dormir con alzas en las patas cabeceras de la cama, etc.

Pero es el segundo tipo de Dispepsia Funcional, la que cursa con esa sensación de hinchazón abdominal pero no con síntomas de pirosis ni reflujo, la que puede mejorar sustancialmente con la intervención nutricional por parte del Nutricionista.

Utilizaremos dos herramientas, por un lado la “alimenticia” y por otro la “bacteriana”. Me explico:

1.- Herramienta alimentos.

Para utilizarla bien, hay que conocer bien el mecanismo de acción de la saciedad. Este mecanismo está mediado por unas hormonas llamadas Colecistoquinindas, que se conocen por sus iniciales en inglés CCK. Cuando del estómago sale el alimento mezclado con los jugos gástrico (esa papilla llamada quimo) pasa a la primera parte del intestino llamada duodeno. Es en este área donde están los receptores de CCK´s, que al entrar en contacto con el quimo se activan, liberando esta hormona que tiene una misión, que la digestión pase a la siguiente fase, activando la liberación de hormonas digestivas desde el páncreas y desde la vesícula biliar. En otras palabras, empieza la fiesta en el duodeno, fiesta que continuará en el resto del intestino delgado, pasando al intestino grueso, acabando en el colon, recto y ano. Entonces, si la fiesta cambia de lugar, en el estómago debe cesar. Por eso esas hormonas CCK además son las responsables de la orden de genera sensación de plenitud y saciedad a nivel gástrico.

Pues bien, los alimentos más estimulantes de las CCK, son los alimentos ricos en grasas saturadas y proteínas. En pacientes que refieren “llenarse enseguida” y tener la sensación durante todo el día de estómago lleno, suele haber una hipersensibilidad de esos receptores de CCK´s, por lo que con una ingesta poco voluminosa se inicia el mecanismo, entre otros, de la plenitud gástrica.

Por tanto, la dieta debe estar compuesta por numerosas ingestas bajas en grasas saturadas y justa en proteínas, pero cubriendo el total requerido diario de estos nutrientes (un paciente con dispepsia suele comer poco, por lo que posiblemente no cubra la cantidad de 1g de proteínas por cada Kg de sus peso, generando a la larga disminución del tejido muscular. La desnutrición proteica y la consecuente falta de tejido muscular está relacionada con la disminución de sensibilidad a insulina, que está detrás del sobrepeso y/u obesidad. Para saber más lee aquí). Resumiendo, comer muchas veces pocas cantidades de grasa y proteína.

2.- Herramienta bacteriana.

La flora intestinal es un conjunto de bacterias de diferentes cepas y familias que supone un verdadero órgano de alrededor de 1kg de peso localizado en el colon. La función de esas bacterias es “refinar” la digestión. Terminar de digerir ciertos azúcares y grasas. Este conjunto de bacterias deben estar en equilibrio. Puede ocurrir que existan desequilibrios de la flora, por cambios en la alimentación, por estrés, etc y estas bacterias dejen de hacer bien su función. Por tanto, dejan sin digerir pequeñas moléculas de azúcares o fibras que se acumulan en esta última parte del tracto digestivo y fermentar, produciendo gases que generan sensación a nivel abdominal, agravando el problema de la dispepsia.

Para volver a reequilibrar estas poblaciones de bacterias existen alimentos llamados probióticos, bacterias vivas de los propios alimentos como el yogur o las leches fermentadas (muy recomendables los yogures provenientes de la fermentación con bifidobacterias, el Keffir, etc.). Y también disponemos de alimentos llamados prebióticos, sustancias que ayudan al mantenimiento de la flora que sirven como sustrato de estas bacterias. Gráficamente, el probiótico son los peces y el prebiótico la comida de los peces. Ambos alimentos pueden ayudar a la recomposición y reequilibrio de la flora.

Al paciente con dispepsia se le recomienda disminuir la cantidad de azúcares sencillos y exceso de fibra, que pueden fermentar al no ser bien digeridos, el alcohol, que suele acarrear problemas de desequilibrios de la flora y, por qué no, un buen probiótico como suplemento.

Resumiendo, una dieta baja en hidratos de carbono sencillos (dulces, harinas refinadas, bollería, pan, galletas, etc) y fibra, suficiente en proteínas (1g/Kg de peso/día) y baja en grasas saturadas, repartida en 6 o 7 ingestas diarias puede hacer desaparecer los síntomas de Dispepsia Funcional.

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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