Usando el pulsómetro: las pulsaciones quemagrasas.

Usando el pulsómetro: las pulsaciones quemagrasas.


La quema de grasas se produce continuamente, en cada momento del día, cuando realizamos un ejercicio poco intenso, cuando paseamos, realizamos las tareas cotidianas tales como asearnos, vestirnos, etc.

Cuando realizamos un ejercicio de mayor intensidad nuestro organismo utiliza como combustible otro más explosivo como son los azúcares, gastamos la reserva de glucógeno, a nivel muscular activamos unos sistemas complejos llamados sistema de ATP-Fosfocreatina, etc.

Por tanto, si nuestro objetivo es perder peso en calidad de grasa para mejorar nuestro estado de salud debemos conocer quién es el responsable del paso de un sistema energético a otro y dominarlo. Es el corazón.

Mientras el corazón funcione a unas pulsaciones por debajo del 60% de las que llamamos pulsaciones útiles o frecuencia cardíaca útil, el combustible utilizado es la grasa. En el momento de superar ese 60% de la frecuencia cardíaca útil se dejaran de utilizar las grasas como fuente principal de energía.

Calculemos pues cuales son las pulsaciones que no debemos superar en la marcha, en la cinta, elíptica, etc.

FCU = FCM – FCR

FCU: frecuencia cardíaca útil

FCM: frecuencia cardíaca máxima

FCR: frecuencia cardiaca en reposo.

De lo que se deduce una muy lógica deducción, valga la redundancia, que la frecuencia cardíaca útil es la que podemos utilizar, es decir, la que hay entre el reposo y la máxima.

Para el cálculo de la FCM ha habido multitud de fórmulas, considerando la Ecuación de Inbar  la más exacta:

FCM = 205,8 – 0,685 x edad.

Para conocer la FCR no basta con pararse un minuto y tomarse el pulso. Lo ideal es conocer la FCR por medio de la medida realizada en la cama antes de incorporarse por la mañana al despertarse, durante un minuto y con los dedos índice y corazón, nunca el pulgar.

Ejemplo: una persona con 31 años, una FCR de 65ppm tiene una FCM de 185ppm aproximadamente. Su FCU será la resultante de restar a la máxima su FCR lo que informa de que el sujeto tiene para utilizar un rango de 120ppm.

Será con un ejercicio que solo aumente las pulsaciones hasta el 60% de esas 120ppm hasta donde nuestro sujeto esté utilizando la grasa como combustible, es decir, hasta las 137ppm (que son el resultado de sumar las pulsaciones resultantes de calcular el sesenta por ciento de las 120 a las que y de por sí el sujeto tiene en reposo).

A partir de las 137ppm el organismo dejará de demandar grasa en pro de otros combustibles más potentes.

Espero les resulte interesante.

 

Eduardo Agudo Aponte

Nutricionista

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